viernes, 11 de enero de 2013
SPOKANE
Como una obsesión me viene el nombre de esta ciudad del Estado de Washington, allá en el lejano Noroeste americano.
Muy cerca de la frontera con el Estado de Idaho y cerca a su vez de la Columbia Británica en Canadá es la ciudad en donde estos últimos meses se encuentra estudiando mi hija . Van para seis meses que nos fuimos para allí y cinco los que ella está sola y feliz por aquellas tierras.
La ciudad en sí no tiene grandes cosas especiales salvo el Riverfront Park y el caudaloso rio Spokane que se despeña en unas hermosas cascadas domesticadas por una presa hidroeléctrica.
Spokane, fué sede de una exposición universal y fué la primera pequeña ciudad que lo hizo. Quedan huellas de ese importante hito en su historia.
Ciudad universitaria, es sede de dos universidades privadas, una Católica, la Universidad Gonzaga y otra de la Iglesia Presbiteriana, la llamada Whitwort University, que es en la que se encuentra mi hija.
Además está, la Universidad pública del Estado de Washington.
Cascadas del rio Spokane.
Whitwort University
Fresas en un parque.
Los concesionarios de coches proliferan.
Para ver las cascadas no hay mejor lugar.
Un gracioso grupo escultórico.
Lo que venia diciendo es que Spokane, una ciudad de la que no había oido ni siquiera el nombre se ha convertido para mí y mi familia en una presencia constante.
El curso va avanzando y se acerca el día del regreso de nuestra hija. Creo que habrá sido una experiencia positiva para ella y vuelva más sabia y mejor persona. Que haya conocido a personas de lugares diferentes y de ideas variadas y haya cogido de cada una de ellas lo mejor. Por lo que nos cuenta ha estado féliz y le gustaría poder quedarse más tiempo pero tiene que regresar para finalizar las prácticas y su carrera.
No me cabe duda que si puede retornará a Estados Unidos o marchará a otro país, ya que esta experiencia le ha permitido ver que existen infinitos lugares en el mundo donde uno puede desarrollar su actividad y ganarse la vida.
Por desgracia la situación en España es muy mala y quienes nos dirigen no parece que vayan a hacer mejorar la situación salvo para ellos mismos y sus amiguetes ( nosotros tenemos buenos amigos, pero pocos amiguetes).
Tal vez no regresemos jamás a Spokane, pero es indudable que habrá dejado una intensa huella en la vida de mi hija de toda nuestra familia.
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