Hoy domingo 8 de enero, después de estos dias raros, en un rato en que estoy tranquilo voy a escribir un poco a modo de recapitulación.
El año recién terminado ha pasado como un cohete. Son muchas las cosas que he hecho y aunque en muchos aspectos el ritmo de los días y de las estaciones las marque la huerta y sus trabajos, y ese ritmo sea lento, el fluir del tiempo es como el agua ( se me escurre).
En la huerta estoy cogiendo para aderezar las ensaladas las rúculas, canónigos y berros que sembré. La lechuga mejora de forma espectacular.
Los tomates que arranqué entes de las heladas y guardé en una habitación han madurado aunque se hayan perdido muchos. Hoy nos cenaremos los últimos. A partir de ahora no queda otra que comprar tomate sin sabor, lleno de fitosanitarios y abonos quimicos artificiales.
Por indicación de mi sobrino Emilio, de 7 años, he conocido un juego que se llama Farmerama y que es francamente divertido aunque un poco adictivo. Comencé a jugarlo con él en estos días que ha pasado con nosotros y aunque Emilio se marchó yo sigo dándole mis buenos ratos.
El trabajo en huerta de Farmerama es bastante más liviano que el real, pero para estos días cortos y oscuros es una forma de distracción que me hace disfrutar.
Deseo a todos un año 2012 lleno de sensaciones, de vida, de ganas. Necesitamos un poco de optimismo en esta vorágine de desesperanza en la que parace que estamos sumergidos. ¡ Mucho ánimo!