CONTRA LA TRISTEZA Y LA DESESPERANZA.
Los últimos meses, se están caracterizando por un aluvión de noticias pésimas en casi todos los terrenos.
La situación económica parece no dejar de empeorar. Los mercados ( nadie sabe qué son exactamente ), nos están atacando y lo peor de todo es que parece ser que los culpables somos los que no nos hemos beneficiado en absoluto de los tiempos de bonanza, ya que hemos vivido con moderación y sencillez. Los diferentes gobiernos nos engañan ya sea por malicia o desconocimiento y nos hacen ver que nos dejamos mandar por una cuadrilla de gentes en general mediocres y medradores.
En esta tesitura sólo cabe apelar a la solidaridad con los próximos y con los lejanos. El apoyo a organizaciones sin ánimo de lucro y el apoyo a nuestros prójimos en situación de desprotección.
Ya que el estado no procura lo que antes procuraba, debemos ser nosotros, los que conservamos nuestros trabajos, mejor o peor remunerados, los que redistribuyamos lo que haya en medida de nuestras posibilidades.
No hablo de caridad ni nada de eso. Hablo de vivir con algo menos para dar a los que aún tienen menos.
Hablo de apoyar con nuestra voz a los que se quedan sin voz. Hablo de protestar por los que no lo pueden hacer.
Hay muchos malos en el mundo, pero creo que hay menos que gentes buenas.