domingo, 23 de septiembre de 2012
AL FINAL, TODOS IGUALES
Una de las cosas, que me llamó la atención más poderosamente, de mi reciente viaje a Estados Unidos fué la visión de alguno de sus cementerios, tal como este de San Francisco.
Hermoso, sencillo, cuidado, con esa alineación de lápidas todas iguales, me pareció un lugar donde se hace realidad la idea de igualdad en esta sociedad donde las diferencias de clase se hacen tan patentes y en la que hacer ostentación de eso parece una religión.
La inexistencia de tapias, la visión tan directa y accesible de los enterramientos y su profunda belleza me hicieron reflexionar sobre la absoluta estupidez de intentar destacar por encima de los demás y en muchos casos a costa de los demás, cuando al final todos seremos iguales.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Septiembre siempre llega...
Inexorable, como todos los anteriores 55 años. Independientemente de que el verano haya sido cálido, lluvioso, frio, triste, esperanzado, ilusionante, brillante, oscuro, triste, emocionante o simplemente inacabable, septiembre siempre llega.
Este año por las circunstancias familiares y personales, se me ha echo especialmente duro y extraño.
El mes de agosto ha sido muy especial. Toda la familia nos hemos desplazado a la Costa Oeste de los Estados Unidos de America. Un viaje inolvidable que era para mi una de esas cosas que deseas hacer desde siempre y que sabes que nunca vas a realizar. Pero esta vez se hizo y por ende fuimos mi mujer y mis dos hijos.
Un motivo fuerte nos impulsó a la realización de este maravilloso viaje. Mi hija iba a realizar su primer semestre de su último curso universitario en una Universidad del estado de Wasghinton, en la ciudad de Spokane, muy cerca de Canadá y del estado de Idaho, otras de mis obsesiones infantiles.
El viaje lo planificamos desde hace unos meses y teniamos los vuelos, hoteles y coche de alquiler reservados desde aquí a través de nuestra agencia de viajes habitual ( gracias Jesús y familia).
Como en el poema de Kavafis, Itaca no me ha defraudado, todo lo contrario el propio viaje a sido lo más hermoso del viaje.
Recorrer el pais y ver los paisajes y al paisanaje, sus casas, carreteras, bares, comercios, gasolineras. Circular al lado de los inmensos trucks americanos, correr paralelos a las vías del ferrocarril contemplando sus larguísimos trenes de mercancias, lentos pero poderososos. Ver las mansiones y las casuchas arruinadas de muchos lugares, sus campos llenos de maiz, trigo, patatas, tomates, pastos infinitos, reses.
El cielo azul y el calor. Los pequeños tornados que giran y giran.
Yo que ya pinto canas he venido como un niño chico con un regaliz de palo.
San Francisco, Yosemite, Mammont Lakes, Las Vegas y Grand Canyond, Los Angeles y la Costa de Carmel, Monterey y San Luis Obispo, Seattle, Vancouver, Victoria, Olimpic National Park, Spokane y Coeur d´Alenne un recorrido inolvidable con unas personas maravillosas y vivencias para contar y no parar.
Recomendable, viajar siempre es bueno y uno vuelve de los viajes siempre más sabio si se sabe tomar lo positivo de cada lugar.
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