jueves, 13 de septiembre de 2012


Septiembre siempre llega...

Inexorable, como todos los anteriores 55 años. Independientemente de que el verano haya sido cálido, lluvioso, frio, triste, esperanzado, ilusionante, brillante, oscuro, triste, emocionante o simplemente inacabable, septiembre siempre llega.
Este año por las circunstancias familiares y personales, se me ha echo especialmente duro y extraño.
El mes de agosto ha sido muy especial. Toda la familia nos hemos desplazado a la Costa Oeste de los Estados Unidos de America. Un viaje inolvidable que era para mi una de esas cosas que deseas hacer desde siempre y que sabes que nunca vas a realizar. Pero esta vez se hizo y por ende fuimos mi mujer y mis dos hijos.
Un motivo fuerte nos impulsó a la realización de este maravilloso viaje. Mi hija iba a realizar su primer semestre de su último curso universitario en una Universidad del estado de Wasghinton, en la ciudad de Spokane, muy cerca de Canadá y del estado de Idaho, otras de mis obsesiones infantiles.
El viaje lo planificamos desde hace unos meses y teniamos los vuelos, hoteles y coche de alquiler reservados desde aquí a través de nuestra agencia de viajes habitual ( gracias Jesús y familia).
Como en el poema de Kavafis, Itaca no me ha defraudado, todo lo contrario el  propio viaje a sido lo más hermoso del viaje.
Recorrer el pais y ver los paisajes y al paisanaje, sus casas, carreteras, bares, comercios, gasolineras. Circular al lado de los inmensos trucks americanos, correr paralelos a las vías del ferrocarril contemplando sus larguísimos trenes de mercancias, lentos pero poderososos. Ver las mansiones y las casuchas arruinadas de  muchos lugares, sus campos llenos de maiz, trigo, patatas, tomates, pastos infinitos, reses.
El cielo azul y el calor. Los pequeños tornados que giran y giran.
Yo que ya pinto canas he venido como un niño chico con un regaliz de palo.
San Francisco, Yosemite, Mammont Lakes, Las Vegas y Grand Canyond, Los Angeles y la Costa de Carmel, Monterey y San Luis Obispo, Seattle, Vancouver, Victoria, Olimpic National Park, Spokane y Coeur d´Alenne un recorrido inolvidable con unas personas maravillosas y vivencias para contar y no parar.
Recomendable, viajar siempre es bueno y uno vuelve de los viajes siempre más sabio si se  sabe tomar lo positivo de cada lugar.

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